jueves, 16 de noviembre de 2017

Preguntas a la hora del té (Nicanor Parra)

Este señor desvaído parece
una figura de un museo de cera;
mira a través de los visillos rotos:
qué vale más, ¿el oro o la belleza?,
¿vale más el arroyo que se mueve
o la chépica fija a la ribera?
A lo lejos se oye una campana
que abre una herida más, o que la cierra:
¿Es más real el agua de la fuente
o la muchacha que se mira en ella?
No se sabe, la gente se lo pasa
construyendo castillos en la arena.
¿Es superior el vaso transparente
a la mano del hombre que lo crea?
Se respira una atmósfera cansada
de ceniza, de humo, de tristeza:
lo que se vio una vez ya no se vuelve
a ver igual, dicen las hojas secas.
Hora del té, tostadas, margarina,
todo envuelto en una especie de niebla.

Poemas y antipoemas (1954)

jueves, 9 de noviembre de 2017

Olvidarse... (Daniel Arenas)

Olvidarse.
Vivir como si no viviera,
oculto al bullir de lo que no es vida,
envuelto en el vacío
que reconforta,
recogido en el fluir del agua
que va modelando la vida,
en el dibujo invisible que el ave
traza en el cielo.

"Límites" (2008)

jueves, 2 de noviembre de 2017

Belleza (Vicente Gaos)

No los ojos, sino la mirada.
No la frente, sino el pensamiento.
No los labios, sino la sonrisa.
No la carne,
sino el cuerpo, la conformidad de los miembros,
la concordancia de unos con otros,
su ayuda recíproca,
su unidad formal y material con el alma.
No el rostro, salvo como espejo,
imagen santa, oculta e interior del espíritu.
No la cara, sino la cruz.
No el vestido, la última moda,
ajada en seguida.
No el vestido, sino el desnudo
absoluto,
el despojamiento intemporal
bajo la luz del sol,
bajo el orden de las estrellas
(esté nublado o no el cielo,
sea verano o invierno).
No lo original, sino la imitación
de lo inimitable,
la libertad del humilde plagiario,
primero por último,
la semejanza en todo y en todos.
No la belleza, sino el amor.

"Última Thule" (1980)

jueves, 26 de octubre de 2017

Uno de esos instantes... (Concha Méndez)

Uno de esos instantes que se vive
no se sabe en qué mundo, ni en qué tiempo,
que no se siente el alma y en que apenas
se siente el existir de nuestro cuerpo,
mi corazón oyó que lo llamaban
desde el umbral en niebla de algún sueño.
Para decirme su mensaje extraño,
aquella voz venía de tan lejos,
que más que voz de sueño parecía,
en su misterio gris, sombra de un eco.

Sentada estaba yo en aquel instante
en un muelle sillón de terciopelo.
Mis brazos se apoyaban en sus brazos
-¡qué desmayados los sentía luego!-.
Después, atravesando los cristales
de un gran balcón que daba al ancho cielo,
una sombra vi entrar. Tal vez la tarde
al irse, entraba a verme… Yo eso creo…
Poemas. Sombras y sueños (1944)

jueves, 19 de octubre de 2017

Arpa (Dulce María Loynaz)

                              Para Margarita y su arpa: dos arpas


¿Quién toca el arpa de la lluvia?
Mi corazón, mojado, se detiene a escuchar
la música del agua.
El corazón se ha puesto
a escuchar sobre el cáliz de una rosa.
¿Qué dedos pasan por las cuerdas
trémulas de la lluvia?
¿Qué mano de fantasma arranca
gotas de música en el aire?

El corazón, suspenso, escucha:
La rosa lentamente se dobla bajo el agua...
      
Juegos de agua (1947)

jueves, 12 de octubre de 2017

Rojo cadmio (María Isabel Saavedra)

Algo glorioso e irremediable es el silencio
Inunda y hace bullir el vaso de la espera.
“No te distraigas –dice la mujer recóndita que alerta--,
sin asidero, en el arrebol de la tarde sin sombra”.
Una formación de gaviotas acaricia
las penúltimas limaduras de sol y canta.
Puedo escucharlo.
La gardenia de mi patio nunca me pareció más hermosa.

"Poemas inéditos" (2013)

jueves, 5 de octubre de 2017

Dime que sí (Rafael Alberti)

Dime que sí,
compañera,
marinera,
dime que sí.
Dime que he de ver la mar,
que en la mar he de quererte.
Compañera,
dime que sí.
Dime que he de ver el viento,
que en el viento he de quererte.
Marinera,
dime que sí.
Dime que sí,
compañera,
dime,
dime que sí.
‘Triduo del Alba’ en ‘Marinero en Tierra’ (1924)